Si siempre solemos decir, cuando atendemos a personas y para referirnos a estados de ánimo o actitudes de éstas, que la cara o la mirada es el espejo del alma, cuando hablamos de una empresa, dicha imagen por medio de su logo, puede proporcionarnos más de un significado. El hecho de que las interpretaciones que terceras personas den a estos significados sean buenas o no, dependerá del éxito para haber acertado con la elección de la imagen corporativa. Y en este sentido, creo que nuestra elección no dejará a nadie indiferente cuando vean por primera vez nuestros logos de Quide y Deva, dada sobre todo la trascendencia comercial de la última marca nombrada.

Si nos referimos al logo de Quide, creemos que la sobriedad y la elegancia que le proporciona el fino trazo de sus líneas, hace que no haya que explicar mucho acerca del mismo ni de la intención de su diseño, básicamente, es una combinación de elegancia y modernidad.

Sin embargo y dada su infinitamente mayor repercusión, si hablamos del logo de Deva, ya las interpretaciones seguramente sean más amplias y diversas. Lejos queda el logo que hasta la fecha veníamos utilizando y que no reflejaba correctamente los nuevos tiempos que estamos viviendo tanto en nuestro seno interno como en el sector en general. Modernidad, frescura, sostenibilidad, respeto con el medio ambiente y elegancia son algunos de los mejores adjetivos que lo definen y todos ellos bajo el marco de internacionalización que declara el eslogan que aparece en la parte baja.

Ambos logos, dan muestra inequívoca del cambio que en Quide se está produciendo y la mirada hacia el futuro que estamos fijando con el fin de seguir siendo un fabricante referente a nivel nacional. Todo ésto, se verá complementado en breve con otro tipo de cambios que tendrán que ver con los envasados y etiquetados de muchos de nuestros productos. Contínua evolución empresarial con riguroso estancamiento en la preservación de la calidad de nuestros fabricados.